Las burbujas de ultracavitación en el agua contenida en el líquido intersticial del tejido adiposo, acumulan energía hasta implosionar y colapsarse, este proceso libera una energía superior a 100 kgrs por cm2. Las células adiposas son expuestas a una sobrepresión tal que provocan la separación de paquetes en los nódulos grasos y la ruptura de la membrana o paredes celulares. Con lo que provocamos la destrucción selectiva e incruenta de la célula adiposa.
Podemos observar la destrucción de adipocitos, sin lesión de los vasos sanguíneos, ya que estos al ser elásticos, pueden absorber esta sobrepresión sin ruptura.
Al destruir las membranas, esta grasa queda dispersa en el líquido intersticial hipodérmico, pero al implosionar las burbujas generan altas temperaturas, lo que favorece la rotura de las grasas en cadenas más cortas de ácidos grasos lo que favorece su asimilación.
Las altas temperaturas formadas en el interior de los tejidos favorecen la neocolagenesis, lo que incide en un proceso de mejora de la elasticidad de la dermis.